
El profesor Naudy Suárez ahora vive en Madrid y continúa trabajando sobre lo que pudiera ser el libro (o el conjunto de libros) más ambicioso y completo que se haya escrito sobre la figura de Rómulo Betancourt y las etapas de su peregrinaje ideológico. Periodista e historiador, Suárez representa al venezolano-puente, aquel a quien hoy le toca preservar y difundir la vocación democrática y civilista de una estirpe que ha sido borrada ―vilipendiada― por el chavismo. Aunque, si se le pregunta a él sobre sus propias intenciones al acometer su trabajo, hablará nada más que de un viejo deseo suyo; es decir, no guarda en su cabeza ningún afán reivindicativo ni alberga voluntad épica alguna. Se nota que su placer reside en saber, simplemente saber y ordenar lo sabido, revelado o descubierto
Sebastián de la Nuez
Rómulo Betancourt fue un personaje de carne y hueso cuyo libro Venezuela política y petróleo podría ser insumo en las escuelas del país. No es que Naudy Suárez anda en una cruzada; lo que hace, lo hace por gusto. Pero aquello en lo que se empeña con denuedo ―a pesar de sus limitaciones actuales― pudiera jugar como espejo frente a una nación exhausta por las tragedias que ha sufrido, escarmentada y en situación de anomia.
El profesor llega a CaixaForum, en el Paseo del Prado, acompañado por su esposa, Silvia Schanely. Llega con cierta lentitud : ha sufrido un serio accidente cardiovascular. Su compleja condición actual, que lleva con paciencia e hidalguía, no parece haberle minado en absoluto su pasión; esto es, la evolución de los grandes líderes políticos del siglo XX venezolano, y sus partidos políticos. Suárez conlleva varias facetas: en diplomácia, en dicencia, en la dirección de la Fundación Rómulo Betancourt. Es periodista, su primer título universitario, que obtuvo en la UCV en 1972; luego se fue a Francia y cursó el programa Études Approfondies en la Universidad de la Sorbona (o el Diplôme d’Études Approfondies – DEA), cuyo título era requisito de acceso directo a los estudios de Doctorado. Esto lo hizo más tarde en Ciencias Políticas por la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela (2013).
Naudy y Silvia salieron de Venezuela en 2016, instalándose primero en Estados Unidos, donde estaban los padres de ells. Ella pidió un permiso en la UCV, en la Escuela de Estudios Internacionales donde impartía clases: esa es su carrera. Estuvieron ocho años en el norte; sus padres enfermaron y murieron. En 2024, la pareja se planteó regresar a Caracas, donde tenían un apartamento cerrado. Pero los hijos, que viven en España, no quisieron. Los hijos son Santiago, el mayor, que es ingeniero electrónico, y Francisco Javier, que es abogado. De modo que ahora la familia está más o menos reunida (porque uno está realizando estudios en Londres, luego regresará a la Madre Patria).
Todo lo que afirme, opine o conjeture el profesor Naudy Suárez ―y quien lo conozca de sus clases en la Fundación Rómulo Betancourt o en cualquiera de las instituciones de tercer nivel en las que ha dado clase lo sabrá― es producto fundamentalmente de dos condiciones: su talento natural para estudiar y sus ganas de investigar de toda la vida.
P: Profesor, ¿me puede hablar de lo que está haciendo en este momento?
R: Recuperándome de un largo paréntesis [se refiere a una dolencia en el corazón que lo llevó al quirófano hace unos meses].
P: Por supuesto. Pero, ¿en su quehacer intelectual?
R: Mi principal trabajo consiste, ahora, en terminar lo de Rómulo Betancourt. Estoy escribiendo sobre él desde hace largo rato. Es un trabajo que nunca he abandonado del todo. Y ahora lo he retomado para terminarlo.
Ha estado todos estos años recopilando documentos y testimonios en Estados Unidos, en Venezuela y en la propia Costa Rica, donde Betancourt transitó hacia uno de sus periodos ideológicos fundamentales. Suárez trató con el propio personaje (que falleció en 1981) en muchas ocasiones; pudo acceder a él sobre todo a través de José Rodríguez Iturbe y Marcos Falcón Briceño,. Este último fue ministro de Relaciones Exteriores del propio Betancourt.
P: Pero, ¿cómo empezó este trabajo?
R: Le hicimos una entrevista bien interesante allá en [la quinta] Pacairigua. Ese interés me llevó a los sitios donde había estado él durante su exilio. Tomé muchas notas pero no llegué a concretar una obra completa… ¡Hasta que la presión de Virginia e Iván, y de la propia Silvia, me obligaron a dedicarle más atención! Aquí en España he conseguido cosas que se refieren a él y son interesantes. Pienso que, si Dios me da vida, será un trabajo que va a explicar muchas cosas sobre su trayectoria política.
P: Se da el caso de Betancourt y de su generación que uno puede criticar pero que sin duda tenía convicciones democráticas firmes; y está esta generación de venezolanos que ha venido después que han degradado la política, la han envilecido, y el pueblo los votó a unos y a otros. ¿Tiene alguna explicación sobre cómo o por qué se ha degradado la política venezolana en los últimos tiempos?
R: No es de las cosas que me hayan ocupado más, pero alguna respuesta tengo. Las etapas de Betancourt sobre todo y, en menor medida, de Rafael Caldera, se cumplieron en la misma medida en que ellos cumplieron su ciclo vital; algunos de sus sucesores quisieron probar nuevas maneras de hacer política, pero… [pausa]. Dicho de otra manera, el programa del 58 que se presentó al país en ese año, liderado por AD, Copei y en menor escala URD, se cumplió. A cumplirlo se dedicaron sobre todo los gobiernos de Betancourt, de Leoni y de Caldera, haciéndolo con mayor o menor fortuna, y con la oposición, una vez que aparece en el panorama Fidel Castro, de los ex adecos y de los comunistas. En lo cual fracasaron.

La entrevista se realiza en el cuarto piso del edificio CaixaForum, dentro de una agradable cafetería refrigerada a resguardo del ruido citadino. Dos señoras en una mesa aledaña, una más joven que la otra, quizás sean madre e hija, bajan sus voces cuando Naudy Suárez comienza a hablar. El profesor come a trechos un triángulo de tarta de manzana que le dura unos 45 minutos. Silvia, atenta a lo que dice, de vez en cuando hace alguna precisión. Naudy Suárez continúa:
«Después viene una etapa distinta, marcada por Carlos Andrés Pérez, que no es exactamente lo que se llama una etapa adeca. De hecho, CAP fue adversado en sus últimos momentos por Betancourt. De modo que hay un cambio que marca el acontecer político, un cambio entre lo que significa Betancourt y los que siguen a Carlos Andrés Pérez. Eso va a significar una diferencia notable. De ahí en adelante habrá un desmoronamiento progresivo de lo que había sido la política de Betancourt, que va a dejar de existir pronto. Habrá otro tipo de política que no es el mismo que pusieron en movimiento Betancourt o Caldera en su momento. Eso llevó a que otros valores, otros puntos de vista, incluso otras maneras de manejar el presupuesto nacional, variaran y aquello terminara siendo otra etapa.»
SOBRE POPULISMOS
Suárez piensa que cuando Caldera intenta variar lo que había sido su política de siempre, se encuentra con que está difícil el asunto: el material con el que tiene que trabajar ya no es el mismo. Algunos de los calderistas de la primera época ya habían desaparecido, ya no tiene el mismo material que había tenido en su primera etapa, y se encuentra con un individuo de una audacia como Chávez. Es decir, alguien que no ha entendido la singularidad del experimento venezolano que hasta entonces se había puesto en marcha; se irá por otro lado y caerá en la red de Castro. La revolución de Chávez no llegó a adquirir sentido. Nunca llegó a construir algo que fuera orgánico. Chávez y lo orgánico fueron cosas muy distintas.
P: Pero el interés suyo no es Chávez, sino Betancourt y Caldera. Si eso es así, debe ser porque considera que tienen algo que decirles a las generaciones que vinieron después. ¿Es así?
R: Pienso que sí, pero en el caso de Betancourt, su manera de pensar se consumió en lo que fueron sus diversos experimentos. Betancourt cambió. No es lo mismo el Betancourt que llega en el año 45 al poder (incluye militares y civiles, alguno que no es ni militar ni civil) e intenta un gobierno más o menos ligado a su primer pensamiento. No se da. Los militares descontentos echan aquello abajo y viene un gobierno militar de Pérez Jiménez, que trae como consecuencia el largo exilio de Betancourt en el que se dedica a pensar. Saca cuentas sobre lo que había hecho antes y lo que veía venir; sobre todo, contribuye a poner a punto la noción de un gobierno integral, con un pensamiento que representara a los que habían sido sus opositores. Viene entonces el gobierno que empieza en el año 58, yo tengo cosas escritas sobre eso, que es el primer gobierno en Venezuela desde cien años atrás (desde el final de la Guerra Federal), pero con mejor suerte, que será un gobierno de integración nacional. Uno que toma en cuenta lo que piensan otros.
P: Rómulo Betancourt era un populista, pero puede que haya un populismo bueno, que genera votos pero también pensamiento crítico, y un populismo malo que anula al individuo. ¿Cómo era el populismo de Betancourt?
R: Eso es para pensarlo [sonríe]. A ver, ¿qué me evoca eso? Al Betancourt del 45 al 48. Eso me hace recordar un libro que se editó en esa época que se llamaba Abajo cadenas. Eso era para algo tan fundamental como llevar a la gente a que aprendiera a leer y escribir, pero estaba además adornado con la idea de que había que industrializar al país… Pero además la gente debía hacer algo más que aprender a escribir y leer: había que ir más adelante para hacer un país agrícola, un país industrial y un país productivo. Ya en el período 45-48 se planteaba eso. La idea de Betancourt en ese período ya era hacer de Venezuela un país que supiera leer y escribir, pero sobre todo avanzar más allá, en un sentido constructivo.
P: ¿Betancourt es el principal líder político venezolano del siglo XX?
R: Yo diría que sí. Es la persona que tenía más clara por dónde se debía ir. Y Caldera también, pero desde otra perspectiva: Caldera veía a la Justicia Social como punto fundamental. Su línea siempre fue la de la Iglesia.
P: Usted está haciendo un libro sobre Betancourt. ¿Cuál es la idea de ese libro? ¿Tendrá varios tomos sobre la vida de Betancourt?
R: Mi idea no sé para cuánto va a dar. Mi idea es hacer el primero que es el que tengo ya diseñado, desde sus comienzos hasta su regreso a Venezuela en el 36. Tengo un material trabajado sobre el Betancourt que regresa en ese año, el Betancourt al que le tocó hacer vida clandestina desde el 36 al 39… ¿Sabes a quién utilizó López Contreras para agarrar a Betancourt?
P: No.
R: A Pedro Estrada. Lo utilizó para cazarlo y lo cazó. Y lo hizo salir del país. Le tocó entonces un segundo exilio que es el exilio chileno. Hasta que regresa ya con Medina Angarita; entonces es cuando le toca hacer oposición democrática y escribe con Valmore Rodríguez un periódico independiente [El País] hasta que se da el golpe del 45.
P: A los jóvenes venezolanos de hoy, ¿qué libro de Betancourt les recomendaría?
R: Sin ninguna duda, Venezuela Política y Petróleo. Es un libro con una historia bien compleja: lo comenzó a escribir en los años 30-31 y lo vino a terminar en el 56. Hubo etapas en las que no escribió nada, y hubo etapas en las que sí escribió mucho. De modo que es un libro de diversas épocas y lo escribió entre Costa Rica y Puerto Rico: allí lo terminó. Por ejemplo, no escribió nada para ese libro entre el 45 y el 48. Lo escribió con todo lo que tenía por dentro desde tiempo muy atrás, y fíjate que sale antes de la caída de Pérez Jiménez.
P: ¿A qué obedece esa voluntad suya por rescatar el pensamiento, la vida y la figura de Rómulo Betancourt hoy en día? ¿Usted cree que el país, los venezolanos, deberían conocer cabalmente el pensamiento de Rómulo Betancourt?
R: No, no lo veo así. Obedece más bien a un deseo ya antiguo y viejo de escribir sobre Betancourt, pero escribir esta vez lo que he llegado a saber a lo largo del tiempo. ¿Qué designio debe tener, si va a ser algo que se lea o que no se lea? No me lo he preguntado.
P: ¿Diría entonces que lo hace por usted mismo?
R: Yo diría que sí. Porque me ha resultado interesante, porque desde hace tiempo he estado en eso, y además [risas], sería una lástima que habiendo acumulado tanto conocimiento sobre Betancourt no desemboque en una cosa ya más orgánica.
Cuando viene la hora de la despedida, las dos damas que han permanecido en la mesa contigua se levantan y una de ellas, la más joven, se dirige con mucha cortesía y simpatía al profesor. Le dice que quiere conocerlo, se disculpa por haber escuchado la entrevista pero es que ha sido inevitable porque el tema de Venezuela la atrapa y, además, tiene varios compañeros de trabajo venezolanos a los que desea contarles esto, la ocasión de haber conocido a un historiador tan magnífico. Anota su nombre y se despiden, encantadas.


Muy buena la entrevista. Romulo Betancourt fue el primero en plantear o desarrollar un proyecto pais
Naudy fue profesor de sociología política en la escuela de comunicación social de la Ucab. Aún recuerdo sus clases del curso 1975-76 y un largo trabajo que hice sobre la reforma del Estado. Tema que aparecería en la agenda pública diez años después. Me encantaban esas clasea y no me las perdía, aunque él insistía que era apenas un vuelo de pájaro, para acercarnos a la interpretación política del país, que todo periodista tenía que intentar. Bueno saber del profesor Naudy Suárez.
Por varios años he conocido a Naudy Suárez y a mi amiga Silvia. Me consta su vena investigativa y su interés, que por cierto comparto, por la figura de Rómulo Betancourt y lo que significó y aún significa para Venezuela. Posiblemente sea yo uno de los primeros en leer el libro de Naudy.
Esplendido como todo lo del profesor Naudy Suárez. Lo conozco personalmente y es una delicia departir con él cualquier tema.
Espero con impaciencia esa biografía en que se afana desde hace años mi viejo compañero, distinguido intelectual y hombre digno de respeto.
QuÉ bueno retomarlo, siempre estuviste interesado y estoy de acuerdo,es el personaje central en esta etapa relevante para el país, seguro lo lograrás.